Me encanta la gente honesta que no tiene complejos ni tapujos para decir lo que siente. Me encanta la gente que acepta sus errores y trabaja para mejorarlos. Me encanta la gente que la hipocresía no es su nombre y chismoso su apellido. Me encanta ser íntegra y no disimular cuándo alguien o algo no me agrada,por que al fin de cuentas lo que importa son aquellas personas que ríen y lloran contigo,que te aceptan como eres y te aman por lo que eres y no por lo que tengas o puedas ofrecerle. Quién me conoce realmente sabe como soy y quién soy,no tengo que dar alardes de nada y tampoco enseñar “credenciales”.Por ello si notas que he cambiado la respuesta es sí,he cambiado para mejorar,porque ahora me amo más,no me afectan las críticas,envidias,chismes e hipocresía.

Recuerden amarse a ustedes mismas primero para amar a los
demás!!! No presten atención a los que quieran desanimarte,está firme en tu identidad en Dios y camina confiada!!

Escrito por: Tamar Báez

“Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano; “!Conoce al Señor!” , porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán –  Afirma el Señor – . Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados”.

Jeremias 31:34

Ya estoy de vuelta,he estado un poco ocupada con diferentes situaciones. Pero ya es hora de regresar a una de las cosas que me apasionan.

Escogí este versículo que me hace reflexionar a mí misma acerca del perdón. Es díficil otorgarlo en ocasiones,pero en mi opinión la parte más dura es olvidar. En mi experiencia personal puedo decirles que ha sido duro lidiar con ciertas situaciones,pero he aprendido que la más beneficiada soy yo,cuándo perdono,suelto y dejo ir. Todavía sigo en el proceso,pero miro con esperanza a mi futuro y doy gracias por todo lo recibido. Aprendo cada día a perdonar como yo soy perdonada  por Jesús.

Escrito por:

Tamar Báez

valiente

“Adiós, adiós Borinquen querida”… Exactamente 16 años atrás mirando por una ventana de avión con nostalgia, pero mucha determinación le dije hasta luego a mi Isla. Pero no solo le dije adiós a mi país sino a mis miedos, complejos, dudas y tabúes. Aún sin saberlo con certeza estaba emprendiendo un viaje para encontrarme conmigo misma. No lo supe de inmediato, me ha costado años, muchas lágrimas y muchos desiertos. Claro que no solo han sido momentos difíciles. He experimentado las alegrías más grandes que jamás me imaginé vivir. No fue fácil decidirme a hacerlo, en especial porque por situaciones muy personales mi familia no sabía de mi viaje.

 
Eso es lo primero que tuve que soltar, a pesar de las muchas críticas, insultos y demás. A pesar de que no estuvieron de acuerdo (por razones que entiendo y respeto), muy dentro de mí tenía la certeza que era lo correcto. “Perdí” amistades, muchas se enojaron, otras se burlaron y muy pocas a pesar de no entender me respetaron. Comencé una nueva vida. Como les dije anteriormente las alegrías más grandes adornaron mi rostro con una gran sonrisa, me iluminaron el alma y me dieron una nueva razón para ser mejor cada día. Mi vida cambió radicalmente no solo porque ahora era una mujer casada con un guapo que no es de mi país, sino porque la ciudad donde llegué era muy diversa y rica en cultura. Eso fue muy difícil también, pero a la misma vez aprendí a respetar las diferencias (aún más que cuando fui misionera).

 
A pesar de vivir en un área dónde la mayoría era hispana, sufrí insultos y muchos malos ratos. Ser la minoría fue una desventaja. Pero lo superé, gané ser más tolerante y ponerme en el lugar de los demás, en verdad que me ayudó a moldear mi carácter. Llegué con todas las ganas de culminar mis metas y cumplir mis sueños. Por eso en
menos de dos meses ya estaba estudiando, había solicitado en la Universidad y aprendiendo el idioma inglés (por qué lo básico no era suficiente).

 
Con mucha frustración decidí no ingresar a la Universidad a pesar de haber sido admitida, no acepté que mis créditos fueran solo reconocidos como electivos. Fue muy triste para mí, pero no me di por vencida. En la escuela dónde había estudiado me ofrecieron varias plazas muy buenas de trabajo, tuve muchas oportunidades en lugares con posiciones realmente envidiables. Pero otra vez tuve que decidir entre ser profesional y madre. No tenía familia, no me daba confianza dejar a mi hija en ninguna guardería y no tenía a nadie de confianza. Entonces decidí ser administradora de mi hogar, maestra particular de mi hija y forjadora con intención de las futuras generaciones. Si tú que me lees eres profesional o trabajas, no me mal interpretes, no tiene nada de malo dedicarte a tu profesión y/o trabajo, te felicito por ello. Mi decisión no fue tomada a la ligera fue de mutuo acuerdo.

 

“Perdí” buenos trabajos, pero gané memorias que jamás podrán borrarse además de la pasión por la educación. Una de esas memorias fue el tener el tiempo no solo de enseñar a leer y escribir a mi pequeña, si no tener el privilegio de enseñarle también a una vecina que no tuvo la oportunidad de ir a la escuela. No puedo describir la satisfacción e inmensa alegría de verla escribir y leer.

 
Podría seguir escribiendo, los años han pasado y soy madre de dos hermosas niñas que he tenido el privilegio de cuidar y educar. Mis dos hijas ingresaron a la escuela leyendo y escribiendo. Muy orgullosamente puedo decir que son bilingües completamente y que tienen a su corta edad una visión de lo que quieren estudiar y ser en el futuro. Saben lo que valen no por lo que tienen materialmente, si no por su esencia. Tienen presente que nunca deben depender de nadie. He trabajado secularmente y sigo estudiando. Estoy trabajando para cumplir una de mis mayores metas. Ves pareciera que he perdido mucho, pero en realidad he ganado más de lo que pudiese expresar. He soltado muchas cosas, pero realmente he recibido más de lo imaginado.

 
Tengo material para escribir un libro con muchos capítulos. Uno de ellos sería el tema de mi época cuando casi pierdo la vida producto de unas hemorragias. Tuve demasiadas transfusiones y tuve que soltar la posibilidad de volver a convertirme en madre. A pesar de no tener nada maligno en mi cuerpo, gracias a Dios, tuve que decidirme por una histerectomía, sin ninguna garantía de que el problema se iba a solucionar. Casi cuatro años después puedo decir que, aunque “perdí” y lloré mucho, gané mucho, mucho más.
Mi intención con este escrito no es convencerte de algo o que vivas o tomes las decisiones que tuve que tomar en un momento determinado. Mi único propósito es poder compartir mis experiencias como un ejemplo de que, aunque a veces la vida toma un giro que no planeamos ya sea por nuestras decisiones o por que simplemente tenemos que vivir ciertas experiencias con un propósito, no es nuestro final. Nos toca soltar sí, pero para ganar. Todo depende de nuestra actitud, eso es una de las cosas que he aprendido. La actitud que tomemos en cualquier circunstancia determinará cuán difícil o fácil será de sobrellevar.

 
Espero puedas reflexionar al respecto. Si este escrito ha sido de alguna manera de ayuda, por favor compártelo y déjame tus comentarios. Me encantará leerlos e intercambiar ideas.

 
Escrito por: Tamar Báez

 

 

He aprendido que nunca se pierde, siempre aprendemos de los errores, los fracasos, las traiciones, los aciertos, las victorias y las relaciones sinceras!! Nunca te des por vencido/a. Sigue intentando hasta ver tu meta o sueño realizarse. Y jamás dejes de sonreír es lo peor que los/as quieren verte derrotado/a pueden ver.
Muchas personas piensan que las experiencias negativas te destruyen y paralizan por siempre. La realidad es que aunque ciertamente es desbastaste, en especial cuando se trata de relaciones, no tiene por qué ser el final. Tampoco debe determinar nuestro estado de ánimo. Claro que hay lágrimas, enojo, desesperación, decepción, se siente soledad. Pero esto no debe ser lo que determine nuestro final. Existen sapos, pero también príncipes.
El día que entendamos que nuestra felicidad no depende de alguien más, sino de uno mismo , cambiarán muchas cosas. Incluyendo la disminución de uso de pañuelos. No quiero decir que seamos insensibles en medio de una ruptura amorosa. La terminación de una amistad o el distanciamiento de alguien a quién has amado profundamente. Pero sí quiero invitarte a que respires profundo, tomes el tiempo de recuperarte y analices con detenimiento lo aprendido. Lo que puedes y no puedes cambiar. Lo que tienes que perdonar y sobre todo perdonarte a tí mismo/a. La vida pasa tan rápido que no tenemos tiempo de quedarnos estancados en el pasado. Nos espera un futuro brillante, lleno de nuevas oportunidades.
Suena muy bonito y fácil de escribir, pero créeme para poder compartir este sincero escrito contigo, me ha costado a mí misma salir de diversas situaciones que me han dolido y han tratado de paralizarme. Me han hecho llorar, enojarme y casi desistir de seguir soñando. No voy a contar detalles (muchos/as me han pedido escritos ricos en información), a pesar de todo siénto respeto por las personas que están y las que no están en mi vida. Pero sí te puedo decir con el corazón abierto que no existe noche sin final, que el amanecer es hermoso. El camino para la restauración de nuestras emociones no es fácil, a veces es incómoda y aparenta ser eterna. Realmente vale la pena por tí, por los tuyos y por las personas que podrás alcanzar con el mensaje de la experiencia vivida.
Así que sacúdete de toda tristeza, temor y duda. Nunca se deja de aprender, nunca perdemos.

 

Escrito por: Tamar Báez

puente

 

Ya les había contado que me encanta leer,hace poco leí esta cita; ” Muy a menudo,las personas que  critican tu vida suelen ser las mismas que no conocen el precio que pagaste para llegar a donde te encuentras hoy”,no sé quien la escribió pero me identifiqué. Nunca falta la persona que siempre tiene un comentario para todo lo que haces,lo que dices o como luces.

Me acuerdo de lo mucho que me criticaron cuando decidí mudarme a USA,sí  la forma no fué la mejor,pero al final de cuentas fué mi decisión como persona adulta. Me dijeron que fracasaría que no me daban ni un año,que mi vida sería muy mala,ect. Bueno llevo casi 16 años viviéndo en este país y todo lo que me pronosticaron no lo ví. Que he tenido muchos procesos,eso es claro,todos los tenemos. Muchas personas incluso me dejaron de hablar.

Me criticaron porque dejé la Universidad en mi último semestre. Me señalaron cuando supieron como conocí a mi esposo,cuándo fuí madre y en  muchas otras cosas. Pasó mucho tiempo para  escuchar una llamada diferente, de esas que te levantan el ánimo y te arrancan una sonrisa.

La religión me juzgó duramente también,y digo la religion porque los que han tenido un verdadero encuentro con Cristo se asemejan a él. Se acuerdan de la gracia y misericordia,restauran en vez de señalar,levantan al débil y sanan sus heridas,no hacen leña del árbol caído,si ven un error te guían en el proceso  y sobretodo  te miran con ojos de amor.

Por mucho tiempo viví en el error de escuchar a la gente y dejar que me afectara lo que decían,me sentí miserable en ocasiones y hasta culpable de tantas críticas. Sé muy bien el sabor amargo de las lágrimas,el frío de la soledad y sentir la etiqueta que la sociedad me había puesto. Me llamaron estúpida,tonta,inmadura,fracasada,mantenida (aunque nunca he pedido ninguna ayuda del gobierno).

Han pasado casi 16 años como les mencioné y muchos de los que me criticaban lo siguen haciéndo. La mayoría no sabe que regresé a la Universidad, que he trabajado,que he tomado mil y un cursos y que los sigo y seguiré tomándo. Tampoco saben  que aunque decidí ser ama de casa, no me quedo sentada viéndo TV o metida en  las redes sociales 24/7. Nadie se imagina que corro de un lado para otro día a día para cumplir muchas responsabilidades y otras que no lo son pero que con gusto y de corazón lo hago. Todo ésto me afectaba,pero ya no más.

En el momento que estaba muriéndo en una cama producto de una hemorragia, que por cierto nunca encontraron la razón, que me aferré a mi fe como nunca y que solo muy pocos estuvieron  a mi lado, comenzé a reflexionar. Aunque me faltaban pasar dos procesos muy fuertes aún y no necesariamente de enfermedad para por fin darme  cuenta que perder el tiempo en escuchar  a las personas que te critican y que eso te afecte no es saludable. Nadie tiene el derecho de hacer sentir como gusano,culpable y avergonzado,nadie.

Me “encanta” ver a la gente tratándo de decirte como debería ser tu vida,que deberías hacer y como. Me he preguntado tantas veces si esa misma gente que te critica estaría dispuesta a hacer todo lo que haces y sacrificar muchas cosas. Cada día escucho criticar a la que como yo somos ama de casa,a las que deciden continuar educándose a pesar de tener hijos,  a las madres solteras, a las profesionales por trabajar y no estar en la casa, a las que comienzan un negocio propio o las que trabajan sin tener un título universitario. Escucho criticar y la mayoría tienen una vida que dicta mucho de un buen carácter moral,que no pueden manejar su vida de una manera balanceada y que en resumen no son felices con quiénes son o con lo que tienen.

Aprendí a vivir mi vida a plenitud, a reirme aún de mi misma, a tropezar y a levantarme. A comenzar de nuevo cada día si es necesario. A seguir escribiéndo y ánimando a otras mujeres  a ser auténticas (aunque sigan diciéndo que quiero tener pauta y pedir aceptación) . Porque ser auténtica no lo hace criticar a otros/as. Ser única y especial no significa que vas a andar por la vida burlándote de los demás,creyéndo que todo lo sabes y amargándote cada día. Ser única y especial es aceptarte como eres, trabajar en lo que puedes mejorar,tratar de  ser mejor ser humano cada y saber que tu valor e identidad no depende de otro ser humano y sus opiniones.

Al fin de cuentas nadie sabe cuanto te costó llegar a dónde estás. Así que relajáte sonríe y camina sabiéndo que tu Creador te ama y nunca te dejará . Que eso por la cuál la gente te crítica es lo  que ellos anhelarían tener el valor de hacer. Siempre haz lo correcto y no desvíes tu mirada de ello,recuerda que nuestros/as hijos/as nos estan observándo.

 

Escrito por: Tamar Báez

 

Aprendí a sonreír no porque mi vida sea perfecta o tenga todo lo que quiero,sonrío porque a pesar de cualquier circunstancia sé que mi felicidad,amor propio y paz interior no depende de nadie más que de mi misma.
Me pueden decir,señalar,calumniar y aún hablar bonito de mi persona,pero sé quién soy y a dónde voy!! Que nada ni nadie te hagan dudar de tu valor e identidad!!
Soy fuerte porque un día me caí pero me levanté con más fuerzas.

Con los años he aprendido a celebrar lo que otros no celebrarían. Muchos se han “adecuado” a celebrar lo que ellos consideran logros importantes,como un primer lugar pero se le ha olvidado que la vida no sólo se trata de llegar primero,si no de celebrar aquello que te ha costado.
No es conformarnos, no señor se trata de disfrutar tus logros,tus esfuerzos y mejorarlos cada día . Porque la mayoría solo se fija en que lugar llegaste,pero no toman en consideración tu esfuerzo,lágrimas y empeño.
No dejes que un “lugar” te quite la alegría de disfrutar la vida,seamos agradecidos y que la mejor versión de nosotros sea evidente cada día.

Escrito por: Tamar Báez

 

 

Compartí en mi página de Facebook este escrito, es mi deseo que cada mujer que lo lea recuerde lo bendecida que es. 

 

Me desperté meditándo en lo bendecida que soy cada día y en lo mucho que se nos olvida esa importante parte. A veces nos quejamos de que el día es tan corto,de lo mucho que tenemos que hacer,etc. Nos envolvemos en tantas cosas que al final ni disfrutamos por estar siempre corriendo. Los días pasan,nuestros hijos crecen y por estar tan ocupados nos perdemos la maravillosa bendición de disfrutar a plenitud nuestra vida.
Decidí ser agradecida con lo tengo,con la oportunidad de vida que se me regala cada día ,decidí valorar más el tiempo que invierto en mi familia.
No quiero decir que dejes de hacer todo,no y no!! Pero si que aprendamos a ser organizados y no comprometer por nada ni nadie el tiempo de calidad con tus hijos,tu cónyuge,tu familia.
Seamos parte activa de la vida de nuestros hijos. Habla con ellos cada día,sobretodo escúchalos,dile cuanto los amas y lo valiosos que son. Mantén su vida fuera del “ojo público”,guardemos como un tesoro su corazón y llenemos sus días de memorias inolvidables para que así ellos puedan crear sus propias memorias en las futuras generaciones!!
Sobretodo aprendamos a ser felices con lo que tenemos y con lo que hacemos. Las críticas vendrán,los días nublados también,pero al final del día nosotros decidimos con que actitud lo afrontaremos.

 

Escrito por: Tamar Báez

 

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