Tal vez cuando nos sentimos cansados de la batalla, solo tenemos que “quedarnos sentados”

“El Señor mismo peleará por ustedes. Sólo quédense tranquilos.”

Exódo 14:14 (NTV)

En ocasiones nos parece casi imposible hacer tal cosa. Estamos tan abrumados por lo que está pasándo a nuestro alrededor que nos olvidamos que no tenemos noción de quién está de nuestro lado.

Me acuerdo de un día de verano donde mi hija pequeña decidió tener una siesta, a ella no le gusta tomar nap time. Así que le dije que estaría arreglándo mi clóset y que su hermana mayor estaría en su cuarto (leyéndo,como siempre). Ella se despertó de repente mal humorada (pues no le gusta dormir en el día), además había tenido una pesadilla. Corrío a la sala y obviamente no me encontró,se desesperó y comenzó a llorar. Estaba realmente histérica,entonces cuándo llegué a la sala a velocidad luz, ella solo se sentó,me miró y antes de preguntarle cualquier cosa me dijo; “no debí ponerme así”. Le pregunté porque me decía eso, estás bien,que pasó (las mil y una preguntas de una madre),su respuesta todavía hoy me sacude el alma. Tuve una pesadilla y además no te encontré en la sala y me asusté,se me olvidó que tú me habías dicho dónde estabas, si te hubiera buscado dónde me dijiste,yo solo me hubiese sentado sin llorar,porque tú estabas ahí.

El solo hecho de acordarse donde estaba, donde podía buscarme, producía en mi hija la seguridad de sentarse y saber que todo iba a pasar,que todo estaba bien. Ojalá nosotros hicieramos lo mismo en medio de nuestras batallas.

No estamos solas/os, Dios nuestro Padre está listo para encargarse de nuestras dificultades. Sabemos dónde encontralo, que no se nos olvide.