Basta ya!!

Lamentablemente siempre la gente hablará. No importa lo que hagas o dejes de hacer, siempre existirá el comentario para “bien” o para “mal. A todos nos afecta y nos molesta. En mi opinión no existe nada peor que la gente hable por hablar o por dejarse llevar por los rumores de los demás. Una de las peores cosas con las que me he topado es la gente que habla como el papagayo, repitiendo lo que oyen y la mayoría de las veces añadiendo y/o dando su versión. La sociedad está llegando a un punto muy nocivo, pues, no solo se dejan llevar por los estereotipos, si no que llegan al punto de creerse dueños del universo cuándo abren su boca y solo destilan veneno.

Estoy cansada de escuchar frases como éstas; Que gorda estás, deberías ponerte a dieta, me imagino que tienes todos los males. Que flaca estás, estás enferma, te operaste. Ya viste su nuevo color de pelo, parece mona. Que anticuado corte de pelo, mira su color, no está en na’. Escucha su inglés machacado, que ridícula mejor que no hable. Y esta que se cree, hablando y escribiendo solo inglés, se olvidó de sus raíces, del barrio. Escuchaste que está enferma, sabrá Dios lo que hizo. Mira esa llena de hijos, parece güima. Pobre marido no le ha dado ni un hijo. Esa no trabaja, es una mantenida, fodonga. Que irresponsable se la pasa trabajando, sabrá Dios quién le cuida a los hijos. Solo sale con su marido y deja a los hijos. Que zángana sale con el esposo y los hijos. Qué joven se casó o se le está pasando el tiempo, ya está de vestir santos, se está quedando jamona. Y podría seguir mencionado por que la lista es larga, que digo larga larguísima.

Nunca paran de criticar y tratar de vivir metidos en la vida de otros. Muchos abren su boca, pero pocos para dar alguna palabra de aliento a aquella persona que sufre porque padece alguna enfermedad que le impide perder peso con facilidad. A aquellas que salieron de una enfermedad y su tratamiento los hizo engordar o perder peso. Nadie se detiene a pensar en la bulimia o la anorexia que alguien padeció.No se detienen a pensar que después de una depresión profunda salen a flote amándose más y queriendo cambiar su imagen física, porque el cambio ya lo tuvieron adentro. No sabes cuantas veces a lo mejor esa persona pensó en suicidarse o cuan sola se sintió. No sabes cuanto le ha costado aprender un idioma nuevo o cuanto esfuerzo a tenido que hacer para tener un mejor trabajo y por qué sabe que la practica te va hacer mejor cada día escribe ese idioma o lo habla, porque además sabe que ser bilingüe te equipa mejor y te da mejores oportunidades. A aquella que críticas por tener tantos hijos o la que no ha tenido, no sabes si ha pasado por procesos para quedar embarazada, o cuantas perdidas ha tenido. Nadie sabe los sacrificios de aquella que a pesar de ser profesional decidió quedarse en casa para criar a sus hijos. No sabes de las lágrimas que derrama aquella madre que trabaja y se pierde momentos importantes de sus hijos en la escuela, o lo cansada que se acuesta después de llegar de trabajar y encargarse de su hogar y sus hijos. Sin mencionar a aquellas que estudian, trabajan y atienden su hogar. No sabes lo que le ha costado a ese matrimonio que después de tener hijos se dan una escapadita a un date, porque sabe que lo necesitan para dar balance a su relación. No sabes de que a lo mejor están tratando de salvar su matrimonio. No sabes que disfrutan salir con sus hijos y hacer memorias que los marquen por siempre. No sabes que esa mujer soltera lo está porque ha tenido que besar a más de un sapo. En la situación más drástica que es madre soltera, pero no sabes lo que ha tenido que luchar por salvar una relación donde un patán la engañó más de una vez (aplica a los hombres también). No sabes que viven lejos de su país y no tienen ninguna familia cerca. No, nadie sabe, solo critican, señalan y juzgan. Indiscutiblemente sin darse cuenta que al señalar,cuatro dedos los apuntan a ellos. 

   No creas que solo escribo esto por escribirlo. Lo he vivido en carne propia. En mis escritos anteriores les he contando del bullying del que fui victima en mi adolescencia. A veces se cree que solo en esas edades el bullying existe, pero que lejos de la realidad es esto. Cada ves que criticamos a alguien y va seguido de un constante acoso o burla, es bullying. Aún de adulta he tenido que escuchar comentarios crueles en los peores momentos de mi vida. Nunca olvido esa tarde cuándo estaba muriendo en una cama, cuándo recibí la llamada de un familiar y luego de preguntarme que tenía, me dijo ten cuidado, conocí a alguien así y al final le encontraron cáncer y se murió en pocos meses. Mi mundo se derrumbó no solo por el comentario sino de quien provenía. Casi nadie supo de mis largas noches de incertidumbre, que casi no dormía con temor de que no volver abrir mis ojos. Nadie supo de las veces que abracé a mi hija mayor (que era la única de edad escolar ese momento), con temor de que fuera la última vez que lo hiciera cada vez que salía para su escuela. Nunca nadie se detuvo a pensar en la preocupación de mi esposo, la desesperación de los médicos por darme un tratamiento que funcionara. Pocos han escuchado del día que estando en el laboratorio le extendí la mano a la enfermera pidiéndole desesperadamente que me ayudara, y a los pocos minutos estar en sala de emergencia donde mi esposo tuvo que escuchar el grito desesperado del Dr en turno diciendo;” She’s gone, she’s gone!”. La mayoría no supo de mi desesperación con cada transfusión de sangre,o cuándo me sacaron en ambulancia de mi iglesia y escuchar a los paramédicos decir;“Que pena tan joven y bonita y se está muriendo”. No nadie lo supo, pero muchos me criticaron. Nadie vió las lágrimas derramadas cuándo tuvimos que decidir realizar una histerectomía, a pesar de no tener nada malo en mí matriz. Esfumándose la ilusión de experimentar otro embarazo. De que, a pesar de nunca haber experimentado un aborto, vivir la sensación de uno. Estar mucho tiempo recuperándome de una anemia crónica y luego batallar con una visita inesperada, la doña tiroides.

Mi escrito no es para justificarme, ni hacerme la víctima, ni que me tengan lastima y mucho menos porque tenga falta de atención. Mi escrito es para llamar la atención a aquellos que solo juzgan sin piedad, sin conocer el trasfondo y las batallas de los demás. Este es un llamado también a lo que han sufrido como yo de los señalamientos de una sociedad egocéntrica y burlona. Basta ya de hacer daño con tus comentarios, Basta ya de sentirte mal por lo que los demás digan y hagan. Yo aprendí a sacudirme las tristezas, el dolor, la baja autoestima, el miedo al que dirán.

Cada mañana al despertar doy gracias a Dios por una nueva oportunidad de vida. No soy perfecta, pero me amo y acepto cual soy. Hago mi parte de cuidarme no solo físicamente sino las emociones. He vivido la traición de gente de cual esperaba mucho, así que procuro practicar el perdón y olvidar. No te digo que es fácil, pero no es imposible. Atrévete a decir Basta ya, a lo que te detiene y lo que no te deja vivir a plenitud. No seas esclavo del que dirán, ni de tus miedos, ni de nada. Se agradecido y sonríe al futuro hermoso que tienes frente a ti. Nunca sabrás cual es si te quedas estancado en el mismo lugar.

Si eres una persona de fe te comparto este versículo que abrazo cada día: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11

Así que Basta ya de paralizarte,lo mejor está por venir, siempre la gente tendrá algo que decir nunca dejes que te afecte.

Escrito por: Tamar Báez

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