A veces la vida duele tanto que es difícil orar. Durante esos tiempos; podemos estar seguros; Dios tiene alguien que ora por tí.

“Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que  no hay palabras para expresarlo.”

Romanos 8:26 (TLA)