Nadie sabe cuánto te costó…

Ya les había contado que me encanta leer,hace poco leí esta cita; ” Muy a menudo,las personas que  critican tu vida suelen ser las mismas que no conocen el precio que pagaste para llegar a donde te encuentras hoy”,no sé quien la escribió pero me identifiqué. Nunca falta la persona que siempre tiene un comentario para todo lo que haces,lo que dices o como luces.

Me acuerdo de lo mucho que me criticaron cuando decidí mudarme a USA,sí  la forma no fué la mejor,pero al final de cuentas fué mi decisión como persona adulta. Me dijeron que fracasaría que no me daban ni un año,que mi vida sería muy mala,ect. Bueno llevo casi 16 años viviéndo en este país y todo lo que me pronosticaron no lo ví. Que he tenido muchos procesos,eso es claro,todos los tenemos. Muchas personas incluso me dejaron de hablar.

Me criticaron porque dejé la Universidad en mi último semestre. Me señalaron cuando supieron como conocí a mi esposo,cuándo fuí madre y en  muchas otras cosas. Pasó mucho tiempo para  escuchar una llamada diferente, de esas que te levantan el ánimo y te arrancan una sonrisa.

La religión me juzgó duramente también,y digo la religion porque los que han tenido un verdadero encuentro con Cristo se asemejan a él. Se acuerdan de la gracia y misericordia,restauran en vez de señalar,levantan al débil y sanan sus heridas,no hacen leña del árbol caído,si ven un error te guían en el proceso  y sobretodo  te miran con ojos de amor.

Por mucho tiempo viví en el error de escuchar a la gente y dejar que me afectara lo que decían,me sentí miserable en ocasiones y hasta culpable de tantas críticas. Sé muy bien el sabor amargo de las lágrimas,el frío de la soledad y sentir la etiqueta que la sociedad me había puesto. Me llamaron estúpida,tonta,inmadura,fracasada,mantenida (aunque nunca he pedido ninguna ayuda del gobierno).

Han pasado casi 16 años como les mencioné y muchos de los que me criticaban lo siguen haciéndo. La mayoría no sabe que regresé a la Universidad, que he trabajado,que he tomado mil y un cursos y que los sigo y seguiré tomándo. Tampoco saben  que aunque decidí ser ama de casa, no me quedo sentada viéndo TV o metida en  las redes sociales 24/7. Nadie se imagina que corro de un lado para otro día a día para cumplir muchas responsabilidades y otras que no lo son pero que con gusto y de corazón lo hago. Todo ésto me afectaba,pero ya no más.

En el momento que estaba muriéndo en una cama producto de una hemorragia, que por cierto nunca encontraron la razón, que me aferré a mi fe como nunca y que solo muy pocos estuvieron  a mi lado, comenzé a reflexionar. Aunque me faltaban pasar dos procesos muy fuertes aún y no necesariamente de enfermedad para por fin darme  cuenta que perder el tiempo en escuchar  a las personas que te critican y que eso te afecte no es saludable. Nadie tiene el derecho de hacer sentir como gusano,culpable y avergonzado,nadie.

Me “encanta” ver a la gente tratándo de decirte como debería ser tu vida,que deberías hacer y como. Me he preguntado tantas veces si esa misma gente que te critica estaría dispuesta a hacer todo lo que haces y sacrificar muchas cosas. Cada día escucho criticar a la que como yo somos ama de casa,a las que deciden continuar educándose a pesar de tener hijos,  a las madres solteras, a las profesionales por trabajar y no estar en la casa, a las que comienzan un negocio propio o las que trabajan sin tener un título universitario. Escucho criticar y la mayoría tienen una vida que dicta mucho de un buen carácter moral,que no pueden manejar su vida de una manera balanceada y que en resumen no son felices con quiénes son o con lo que tienen.

Aprendí a vivir mi vida a plenitud, a reirme aún de mi misma, a tropezar y a levantarme. A comenzar de nuevo cada día si es necesario. A seguir escribiéndo y ánimando a otras mujeres  a ser auténticas (aunque sigan diciéndo que quiero tener pauta y pedir aceptación) . Porque ser auténtica no lo hace criticar a otros/as. Ser única y especial no significa que vas a andar por la vida burlándote de los demás,creyéndo que todo lo sabes y amargándote cada día. Ser única y especial es aceptarte como eres, trabajar en lo que puedes mejorar,tratar de  ser mejor ser humano cada y saber que tu valor e identidad no depende de otro ser humano y sus opiniones.

Al fin de cuentas nadie sabe cuanto te costó llegar a dónde estás. Así que relajáte sonríe y camina sabiéndo que tu Creador te ama y nunca te dejará . Que eso por la cuál la gente te crítica es lo  que ellos anhelarían tener el valor de hacer. Siempre haz lo correcto y no desvíes tu mirada de ello,recuerda que nuestros/as hijos/as nos estan observándo.

 

Escrito por: Tamar Báez

 

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